lágrimas del mar salpican en mi rostro
suspiros de esa alma escapan por mi boca
es el viento corriento a la velocidad de dios
es mi sudor que cae apagando al fuego
arena entre mis dedos y sueños en el aire
duele
mi cabeza no hace más que latir en duda
mis cabellos sienten el peso del trabajo
y mis labios saborean el cansancio de mis pasos
Juan José Oviedo.
Que bueno, poder, saborear el cansancio...
ResponderSuprimirQué bueno poder vivir saboreando
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