jueves, 22 de septiembre de 2011

Hoy

Escucho la música de mi país y se me hace una gotera en el ojo izquierdo; el derecho empieza a brillar reflejando en él mi pasado, mi presente y mi futuro; es la nostalgia que caracteriza a mi cultura o mi forma de sentirla; es el tiempo que no para pero que siempre me recuerda que estoy aquí y que este es mi momento.


Una mañana tal vez me encuentre sentado en las piedras de mi playa limeña favorita y sienta mi mar salpicándome en el rostro. En ese momento recordaré las aguas de esta ciudad que me alberga con tanto cariño y también la extrañaré.


Es como si uno dejara en el mundo partes de uno mismo que siempre intentan atraernos a su encuentro. Es por esto que, los que nos vamos, extrañamos. Sin embargo, como seres vivos, nos adaptamos y aprendemos a disfrutar de nuestro nuevo entorno.


Amo la ciudad que me vió nacer y amo cada lugar que me adoptó, amando. Amo ver el sol saliendo por el lado contrario en el que lo vi por primera vez y ocultándose a mis espaldas mientras veo las olas del Atlántico. Hay arte a donde sea que yo vea y vivo con él desde mis propias entrañas. Es mi gran amante.Ahora leo lo que escribo y siento que no sé cómo terminar. Una vez leí que el arte del pueblo suele tener finales abiertos, sin un gran "felices por siempre", porque nunca sabremos lo que pasará mañana. Sin embargo pienso que mi camino ya está trazado. Voy hacia él con fuerza y si caigo antes de alcanzarlo, alguien más lo logrará por mi.




Juan José Oviedo.

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